Entre la Tierra y el Cielo regenta la memoria, el mito, la leyenda; también los dioses, los héroes, las razas y el mestizaje. Son devociones que el tiempo no logra denostar porque representan coincidencias comunes en la huella de la civilización humana. Una de esas coincidencias es el arte textil.
El objeto de arte tejido atesora remotos antecedentes en la cultura universal: en América, en África, en Asia, desde mucho antes que el occidente histórico se erigiera como paradigma de progreso.
Tejer se ha convertido en devoción técnica, arte místico y permanencia. Crear obras en un telar invita al goce por antiguos secretos de oficio y procesos de elaboración. También, tejer ofrece compartir la sensibilidad milenaria venida desde todos los confines del planeta. Esta rara y casi extinta vocación constituye un acto de seducción identitaria urdido por los integrantes de Arte Chab Yele.
Artistas con existencia propia y desempeño paralelo a los circuitos comerciales del arte, la suramericana Tiziana Montt y el caribeño Thiago Alves rescatan uno de los gestos creativos ancestrales, para reinsertarlo en la diversidad de modos, lenguajes y recursos expresivos de la visualidad contemporánea.
Las obras expuestas en el presente catálogo atestiguan una minuciosa ejecución y la recurrencia a temas singulares. En esta muestra los artistas proponen una iconografía diversa, atrevida, irreverente con la tradición pero, eficazmente contemporánea, donde se conjugan lo estético y lo único, con la sensorialidad de lo táctil y lo visual.
El concepto de tapiz como obra plástica apunta hacia el Renacimiento como su más genuino precedente. Pero, a todas luces, ese referente exhibe una marcada evolución en el siglo XX, al seguir las pautas estilísticas atípicas trazadas por el influjo de la vanguardia pictórica.
Montt y Alves construyen un depurado discurso icónico a partir de reformular “sintagmas” cromáticos y estructurales, lenguaje definido por herencia de África y Mesoamérica; es decir, del arte africano se apropian una paleta que tonos oscuros–negro, gama de verdes, sepias, sienas y concepto de línea y área; del arte autóctono precolombino, recrean el inconfundible espectro de tonalidades frío— cálidas, articuladas entre las degradaciones de rojos, azules y amarillos—naranjas, estos últimos como detalles dentro de la composición.
Si toda obra artística confiere carácter al espacio arquitectónico interior, las creadas por estos dos artistas aportan un argumento insoslayable, el de chab yele, que en el más puro y antiguo zapoteco se traduce como “tejido con amor”.